miércoles, 25 de mayo de 2011

Árboles de los parques y jardines de Manzanares: El Acebo


Nombre científico: Ilex aquifolium LINNEO
Nombre común: Acebo.
Descripción

Árbol perennifolio de pequeño tamaño, de unos 4 a 5 m de altura, aunque puede alcanzar hasta los 10 m de altura. Su tronco es recto y su corteza lisa, verdosa al principio y posteriormente grisácea.
Las hojas son simples, enteras, coriáceas, lampiñas, alternas, de forma ovalada y con el borde entero ondulado y algo espinoso. Presenta un corto pecíolo y son de color verde oscuro por el haz y algo más claro por su envés. En los árboles más añosos las hojas tienden a ser planas y a perder sus espinas.
Las flores son unisexuales, pequeñas, de color blanco rosado y dispuestas en ramilletes en las axilas de las hojas o solitarias. Es frecuente que se atrofien o desaparezcan las flores de un sexo, de tal forma que se comportan
como plantas monoicas.
El fruto es una drupa globosa, del tamaño de un guisante, de color rojo o amarillo brillante, en su interior presenta de 3 a 5 huesecillos triangulares.
Floración y fructificación

Florece desde abril a junio y sus frutos los madura en octubre y se mantienen hasta bien entrado el invierno.
Hábitat y distribución

Es un árbol adaptado a los suelos ricos, frescos, ligeros y silíceos. Vive a la sombra de otros árboles tales como las hayas y los robles. Soporta bien la poda y tolera relativamente bien la contaminación atmosférica.
Su área de distribución es casi toda Europa, norte de África, Asia menor, llegando hasta la China y la India.
En España se encuentra principalmente en la región mediterránea, siendo más abundante en la zona norte que en la zona sur.
Usos y curiosidades

El acebo como planta ornamental se utiliza mucho, ya que forma buenos setos y soporta bien las podas. Además, las ramas con sus frutos rojos son muy llamativas y de gran belleza.
La madera del acebo es dura, compacta, homogénea, resistentes, de color blanco grisáceo y muy pesada, de tal forma que no flota en el agua. La madera del acebo, además tiene la peculiaridad de que se impregna muy bien con colorantes, de tal forma que puede imitar a la madera del ébano cuando la coloreamos con tintes de color negro. Por todas estas características, la madera del acebo es muy apreciada en ebanistería y tornería y con ella se fabrica gran número de objetos, como son las ventanas del Palacio Real de Madrid.
En medicina popular, con sus hojas se preparan infusiones que tienen propiedades diuréticas, expectorantes, febrífugas, laxantes y antiespasmódicas, debido a los alcaloides que contienen. Los frutos son eméticos, vomitivos y purgantes, en dosis altas tóxicos para el hombre.
Con la corteza del acebo se elabora una liga o goma pegajosas, utilizada para cazar pájaros. La corteza contiene ilicina, una sustancia que posee propiedades similares a la de la quinina.
Uno de los usos tradicionales del acebo que se remonta a los tiempos del reinado de Enrique VI de Inglaterra, es la utilización de las ramas del acebo con sus frutos para adornar puertas y jarrones en Navidad, ya que se consideran un signo de buen augurio. Pero, lo cierto es que está costumbre ha
hecho que el acebo actualmente se encuentre amenazada en sus zonas naturales. Además, la desaparición de este árbol supone un gran problema para todos aquellos animales que en el invierno, cuando la comida escasea, se alimentan de sus frutos. Actualmente se encuentra protegido por la ley en la mayoría de las Comunidades Autónomas donde se encuentra de forma natural, como es en el caso de Castilla-La Mancha.
El nombre genérico “Ilex” era como los romanos denominaban  a la encina y se empleó para el acebo, debido al parecido de sus hojas con las de la encina. Su
nombre específico “aquifolium” alude también a su hoja y significa hoja que pincha.
El acebo es un árbol de crecimiento lento y sostenido que puede vivir alrededor de un siglo.
Localización en Manzanares

Se encuentra en el Parque del Polígono y en los jardines de la estación de autobuses.

Autor texto: José Luis Olmo Rísquez.
Fotografías: José Antonio Pérez Santiago y Bernando López-Camacho Condés.

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