Principalmente se conocen dos maneras de aprovechar la energía gratuita que recibimos del Sol de manera continua e inacabable. Por un lado, la energía solar térmica que consiste en aprovechar directamente el calor que nos llega del Sol para calentar agua, cocinar alimentos, etc. Y, por otro, la energía solar fotovoltaica que mediante paneles con células fotovoltaicas transforma la luz solar en energía eléctrica.
Pero, de un tiempo a esta parte, se está desarrollando otro sistema de utilizar la energía solar para producir electricidad: la energía solar concentrada. Surgida en los años 70 durante la crisis del petróleo, vino a menos en los noventa cuando bajó el precio del petróleo y desaparecieron las ayudas existentes para buscar alternativas a este combustible fósil.






